No hay un "precio por reproducción"
Es la pregunta más común, y la respuesta oficial es que no existe una tarifa fija. En su guía de regalías, Spotify explica que paga "según la participación de un artista o compositor en el total de reproducciones de la plataforma, no según una tarifa fija por reproducción". Si un artista suma el 1% de las reproducciones de un país, sus titulares reciben el 1% de lo que Spotify paga por grabaciones en ese país.
Por eso las cifras de "tantos pesos por stream" que circulan en internet son cálculos de terceros, no una tarifa: el reparto se hace país por país. La misma guía dice que un "precio por reproducción" no es un número útil para analizar.
Dos pagos: la grabación y la composición
- La grabación (el máster). Según Spotify, ese dinero se paga a los titulares de la grabación "a través del licenciante que eligieron para entregar su música, normalmente un sello o una distribuidora".
- La composición (letra y música). Ese dinero se paga a editoriales y sociedades de gestión, que lo reparten entre autores y compositores. Spotify recomienda registrar las canciones en una de ellas "para que el uso se pueda rastrear y se paguen tus regalías como compositor".
La misma guía de Spotify indica que cerca de dos tercios de sus ingresos por música se destinan a regalías, y que de eso alrededor de cuatro quintos van a la grabación y un quinto a la composición. Antes de llegar a ti, el dinero pasa por sellos, distribuidoras, editoriales o sociedades de gestión, y cada una puede cobrar una comisión.
Por eso importa haber acordado por escrito quién es dueño de la grabación y cómo se reparte la composición: son dos repartos distintos que llegan por caminos distintos. Lo explicamos en quién es dueño del máster y en qué es un split sheet.
El mínimo de 1.000 reproducciones
Spotify publicó que, desde abril de 2024, una canción debe haber alcanzado al menos 1.000 reproducciones en los últimos 12 meses para entrar en el cálculo de regalías de la grabación. También exige un mínimo de oyentes distintos que no hace público. Este requisito no cambia cómo se calculan los derechos de la composición.
Cómo cobrar la grabación
Si eres independiente, necesitas una distribuidora. Spotify lo dice así: "Las distribuidoras se encargan de distribuir la música y pagar las regalías de streaming", y agrega que la mayoría cobra una tarifa o una comisión. YouTube explica lo mismo para YouTube Music, y aclara que subir videos a tu canal de artista no basta: el audio y sus datos deben entregarse a la plataforma por esa vía.
Antes de subir la canción, deja claro quién es titular de la grabación y si alguien más recibe una parte de esos ingresos, por ejemplo el productor. Si los ingresos de la grabación se reparten entre varias personas, ese reparto es un acuerdo entre ustedes: déjenlo por escrito.
Cómo cobrar la composición en Chile
En Chile, la SCD recauda y reparte los derechos de autores y compositores, también los que vienen de plataformas. En su página de distribución dice que los derechos digitales de plataformas como YouTube, Spotify, iTunes o TikTok se gestionan "utilizando procesos trimestrales que dependen del registro de las obras". Si la canción no está declarada, la SCD no puede pagarla.
Para declararla hay que ser socio y llenar un boletín por canción con el porcentaje de cada autor. Lo explicamos paso a paso en qué es la SCD y cómo hacerse socio.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto paga Spotify por reproducción?
Spotify dice que no paga una tarifa fija por reproducción: reparte el dinero según la proporción de reproducciones de cada artista en cada país. Por eso las cifras de "pesos por stream" que circulan son estimaciones, no una tarifa.
¿Una canción con pocas reproducciones genera dinero?
Desde abril de 2024, Spotify exige que una canción alcance al menos 1.000 reproducciones en los últimos 12 meses para participar del reparto de derechos de la grabación. Ese mínimo no se aplica a los derechos de la composición.
¿Necesito una distribuidora para estar en Spotify?
Spotify indica que la música llega a la plataforma a través de una distribuidora o un sello, que es quien cobra y paga los derechos de la grabación.